River no pudo pasar Octubre 12, 2006
Posted by Darío in Fútbol.trackback
Entonado por el triunfo en el Superclásico, River tenía una difícil misión en Curitiba: dar la vuelta la historia ante el Atlético Paranaense luego del tropezón de la semana pasada, 0-1, en El Monumental, para poder pasar a cuartos de final de la Copa Sudamericana.
En aquella oportunidad Daniel Passarella había tomado la cuestionada decisión de poner muchos jugadores que no son titulares habitualmente. Esta vez, el técnico sacó a la cancha un equipo más competitivo en los papeles, con Gallardo –suplente en el Superclásico- como conductor, y Falcao García y Farías, arriba. Por el lado de los locales, el técnico Vadao disponía desde el arranque a los mismos once que habían ganado en Buenos Aires. 
Algo nervioso en el comienzo, muy impreciso en el manejo -exacerbado por un campo en malas condiciones- el equipo argentino no hacía pie en los primeros pasajes del partido. Los locales llegaban con claridad, porque Jancarlos era mucho más que Zapata y Mareque juntos en el sector izquierdo de la defensa millonaria. Desde allí llegaron tres centros envenenados en menos de quince minutos, que no terminaron en gol porque la providencia estuvo del lado de River. Y lo más preocupante es que el equipo no había generado ni siquiera una aproximación al área del arquero Cléber.
Es que la presión del equipo brasileño asfixiaba al mediocampo millonario. Marcelo Silva jugaba pegadito a Gallardo y no lo dejaba hilvanar una jugada. Encima Zapata y Ferrari no aparecían como para asociarse y darle aire al enganche. Falcao, más retrasado que Farías, no acertaba una -sigue sin ser el delantero explosivo que era antes de lesionarse-. Sin Belluschi y sin Higuaín, el equipo de Passarella cotizaba a la baja en Curitiba. Recién a los 27 intervino por primera vez el arquero brasileño cuando el 10 de River encontró un hueco y probó desde afuera del área con buena puntería.
Esa primera llegada pareció una cachetada que despertó el ánimo de los visitantes, que aunque seguían sin poder dar tres pases seguidos bien, forzaron algunos errores del rival y empezaron a compartir el dominio del juego. Fue un espejismo. Porque antes de que terminara el primer tiempo Jancarlos clavó un tiro libro con mucha rosca y fuerza en el ángulo derecho de Lux, para abrir el marcador. River quedaba a dos goles de la clasificación a cuartos y Passarella ya había ordenado a todos los suplentes que calentaran.
Además de no hacer pie en el campo mojado del club de Curitiba –el balón estaba muy rápido y los pasaba sistemáticamente-, había una clara diferencia física entre los brasileños y los argentinos. Los locales llegaban siempre antes a la pelota. El final del primer tiempo fue un alivio para Passarella y los suyos: una larga charla los esperaba en el vestuario. Y a lo mejor el técnico ya tenía en mente algún cambio.
Efectivamente el equipo salió a jugar la segunda mitad con el Pipita Higuaín por Falcao. Pero además el técnico paró a tres centrales en el fondo (Tuzzio, Gerlo y Nasuti), adelantó a Mareque por izquierda y armó una línea junto a Domingo y Ferrari. Zapata también se paró más adelante. Ya en los primeros minutos se vio un cambio de actitud y una franca mejoría en el equipo argentino. No habían pasado 5 minutos, que Michel se lo tragó a Farías en el área y Amarilla cobró penal. Gallardo lo cambió por gol y puso a River a un pasito de los cuartos de final de la Sudamericana.
Mejoró también el partido. El Muñeco empezó a encontrar socios para el negocio que mejor conoce. Passarella también mandó a Belluschi a la cancha para acompañarlo aún más. Poco a poco los jugadores argentinos se fueron adaptando al terreno rápido. Y, fundamentalmente, River empezó a creer en River. Con esa convicción, empezó a apretar a Paranaense contra su área.
Fuente: Olé
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